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Pastillas para combatir el Trastorno Afectivo Bipolar

Pastillas contra el Trastorno Bipolar

Ya he dicho en otros posts que no tengo intención de profundizar en temas médicos, porque considero que no tengo la formación adecuada y, por tanto, no estoy en disposición de hablar de ellos con el suficiente conocimiento. Pero también entiendo que cuando uno comienza su relación con el trastorno bipolar suele estar bastante perdido y más en lo que se refiere al tratamiento así que, si este es tu caso, intentaré orientarte un poco.

La verdad es que, por lo que yo sé, no hay demasiados medicamentos que se usen para combatir el trastorno bipolar. La farmacopea asociada a esta enfermedad no es excesivamente amplia. Y aunque los intereses económicos de los laboratorios farmacéuticos no son precisamente triviales, tampoco hay demasiadas presentaciones de los mismos principios, de modo que «conocer» los diferentes medicamentos asociados a esta enfermedad no es una tarea excesivamente complicada.

En primer lugar, tengo que decir que no hay una farmacopea específica para cada una de las variaciones del trastorno bipolar, de modo que ya sea que padezcas trastorno bipolar de tipo I o trastorno bipolar de tipo II u otra de las categorías de la bipolaridad, te recetarán medicamentos de alguna o varias de las clases que enumeraré a continuación. Evidentemente, el tipo de medicamento y sus dosis dependerán de las prescripciones del psiquiatra, el cual deberá buscar en cada caso la combinación más acertada, con la cual es muy posible que no atine desde el principio y, por tanto, se vea obligado a hacer pruebas hasta conseguir que reacciones de la manera adecuada. ¿Qué te sientes cómo una cobaya? Pues sí, un poco. Pero al principio, al menos, es inevitable y no es culpa de tu médico. A día de hoy, no es posible saber por anticipado cuál es la medicación más acertada. Por otra parte, su elección debe ser muy cuidadosa porque, por ejemplo, un medicamento antidepresivo podría provocar un episodio maníaco o un antipsicótico desencadenar un episodio depresivo. Eso hace que el psiquiatra deba desarrollar un ojo muy fino y que nuestra colaboración resulte indispensable para dar con los medicamentos adecuados.

En líneas generales, los medicamentos que se usan para el tratamiento del trastorno bipolar son principalmente de tres tipos: antipsicóticos para atajar las fases maníacas, antidepresivos para combatir los periodos «de bajón» y estabilizadores del ánimo para mantener la eutimia, es decir, el equilibrio anímico. Y, como te decía, no hay tantos. Algunos es posible incluso que te suenen: litio, Prozac, Trankimazin

  • Antipsicóticos

Los más frecuentes son (según sus principios activos y sus nombres comerciales en España) los que se conocen como antipsicóticos tradicionales:

clorpromazina (Largactil), flufenazina (Modecate), haloperidol (Haloperidol), perfenazina (Norfenazin), trifluoperazina (Eskazine)…

No obstante, en los últimos años se ha desarrollado en gran medida el grupo de medicamentos conocidos como antipsicóticos atípicos: olanzapina (Zyprexa), risperidona (Risperdal), quetiapina (Seroquel), ziprasidona (Zeldox), aripiprazol (Abilify), clozapina (Leponex)…

  • Antidepresivos

Podemos hablar de dos grupos de antidepresivos.

En primer lugar, los tricíclicos, que son los más antiguos:

amitriptilina clorhidrato (Tryptizol), clomipramina (Anafranil), doxepina (Sinequan), imipramina (Tofranil), maprotilina clorhidrato (Ludiomil), nortriptilina (Paxtibi)…

Y, por otra parte, los inhibidores de la reabsorción selectiva de la serotonina (ISRS): fluoxetina (Prozac), venlafaxina (Dobupal o Vandral), citalopram (Seropram), moclobemida (Manerix), paroxetina (Seroxat), bupropión (Zintabac), sertralina (Besitran), escitalopram (Cipralex)…

  • Estabilizadores del estado de ánimo

Se trata de la medicación más recurrente para el tratamiento del trastorno bipolar. El medicamento más conocido de este grupo es el carbonato de litio, pero también se usan como estabilizadores del ánimo otros medicamentos para personas refractarias al litio o cuya reacción a este sea negativa, como el ácido valproico (Depakine), aunque este es más propiamente un anticonvulsivo.

Además de los grupos anteriores, es preciso considerar otros dos grupos de medicamentos que tienen también una incidencia significativa en el tratamiento de la enfermedad:

  • Anticonvulsivos

Los anticonvulsivos o antiepilépticos son sustancias destinadas a combatir o bien a prevenir las convulsiones o los ataques epilépticos. Los antiepilépticos se usan en ocasiones en el tratamiento del trastorno bipolar ya que actúan también como estabilizadores del estado de ánimo. El más utilizado es el ácido valproico (Depakine), pero también existen otros como, por ejemplo, carbamazepina (Tegretol), lamotrigina (Lamictal) y oxcarbazepina (Trileptal). También oxcarbazepina (Trileptal) y topiramato (Topamax)

  • Benzodiazepinas (tranquilizantes)

Aunque no constituyen propiamente una medicación para el trastorno bipolar, sí se hallan muy asociadas a él, puesto que es frecuente su uso en los estados de ansiedad que aparecen en las diferentes fases de esta enfermedad. Las más frecuentes son: alprazolam (Trankimazin), lorazepam (Orfidal), diazepam (Valium), clorazepato dipotásico (Tranxilium), clonazepam (Rivotril), bromazepam (Lexatin), clordiazepóxido (Huberplex)…

¿Y los efectos secundarios?

Uf, de esto mejor no hablamos. Y es que, aunque en mi experiencia personal puedo decirte que no han sido graves y llevo casi treinta años de medicación ininterrumpida, no me atrevo a pronosticar cómo serán en tu caso. Lo único que puedo decirte es que, si eres muy aprensivo, mejor no te leas los prospectos de los medicamentos, porque casi seguro que te asustarán (en general sin razón, los laboratorios se cubren las espaldas ante cualquier incidencia). Pero, en realidad, insisto, en mi caso al menos estos efectos no han sido muy significativos y, desde luego, volvería a pagar con gusto el daño que me hayan podido hacer en comparación con las ventajas que he disfrutado. Pero cada uno es cada uno… En cualquier caso, mejor pregúntale a tu médico.

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5 comentarios
  1. Mariel 09/09/2020

    A mí nunca me dieron litio, qué raro. Me recetaron un estabilizador del ánimo que es fabuloso. Lamotrigina

    Responder
    • Carlos 09/09/2020

      Hola, Mariel.
      A ver, trataré de darte una contestación sencilla.
      Primero, debo decirte que la lamotrigina es un medicamento muy reciente, por lo cual su uso no se puede calificar de generalizado.
      Pero, por otra parte, tal y como yo lo entiendo —y aquí, por favor, admito todas las correcciones profesionales del mundo—, no se trata propiamente de un estabilizador del estado de ánimo, como serían el litio o el ácido valproico, sino de un anticonvulsivo que ha demostrado su eficacia en la prevención y en el tratamiento de la depresión bipolar. Sería, por tanto, un medicamento de uso más restringido que los estabilizadores de ánimo y para un tipo de pacientes con una patología definida, puesto que no parece, por ejemplo, que sirva para tratar las hipomanías o prever la parte más «florida» de trastorno cuando esta existe.
      Creo que el tema va por ahí. Enhorabuena, Mariel, veo que tienes un buen psiquiatra, por lo menos se molesta…

      Responder
  2. Asun 15/11/2020

    Hola Carlos,
    Por lo que he podido leer veo que acertaron con tu medicación, te quería preguntar, si no te importa, que medicamentos estás tomando.
    Yo tengo 29 años y hace 2 años que me diagnosticaron de TAB tipo 1, aunque llevo sufriéndola desde los 19.
    He probado con depakine pero no me funcionó y me han cambiado este año al litio junto con lamotrigina sin embargo no termino de encontrarme bien, sigo teniendo depresión, aunque no es tan fuerte como las anteriores, lo único bueno es que este verano, al menos no tuve hipomania. Ya se que no eres médico, pero me gustaría saber tu opinión sobre los medicamentos y como dieron con el tuyo y saber que es lo que estás tomando que te va bien y puedes tener una vida normal(aunque ya sé que cada cuerpo es un mundo y no a todos les funciona lo mismo). Estoy cansada ya de no poder tener una vida normal y seguir perdiendo años de mi vida.
    Muchas gracias.

    Responder
  3. Asun 15/11/2020

    Hola Carlos,
    Me llamo Asun, llevo varios días visitando tu blog y por lo que he visto llevas genial la enfermedad, lo que me alegra mucho.
    Yo estoy diagnosticada de TAB tipo 1 desde hace 2 años,a pesar de sufrila desde los 19 (10 años). Estoy frustrada porque no me están ayudando los medicamentos, he probado con depakine y nada,ahora estoy con litio y lamotrigina,que me van mejor pero sigo teniendo depresiones que no me dejan llevar una vida normal…por lo que estoy frustrada y harta ya de luchar y perder años y años..
    Me gustaría saber qué tal te fue a ti y como fue el proceso hasta que te funcionó la medicacion,si tardó en hacerte enfecto.. y si quieres, decir cuál estás tomando actualmente.

    Muchas gracias por tener este blog que ayuda a tantas personas como nosotros.

    Responder
  4. Carlos 16/11/2020

    Hola, Asun.
    Te respondo aquí a tus dos comentarios, yo creo que pretenden ser el mismo, ¿no?
    Lamentablemente, no puedo contestarte como me gustaría. No quiero «jugar» a intercambiar medicaciones contigo por lo que tú misma dices: «que cada cuerpo es un mundo y no a todos les funciona lo mismo». Por eso no te recomiendo que pienses en ese sentido. Tú y yo somos diferentes (no mejores ni peores, claro) y necesitamos tratamientos independientes y especializados. No es como si uno pregunta a otro que si el ibuprofeno le va bien. Las medicaciones psiquiátricas tienen muchos matices, su aplicación puede ser distinta según las dosis y los efectos en cada uno pueden ser diferentes e incluso contrapuestos.
    Yo sé que soy un plomo con este tema, pero créeme que lo fundamental es que busques un buen psiquiatra, que es el que verdaderamente te puede hacer un plan de medicación adecuado. Todo el tiempo y los esfuerzos que inviertas en buscar a ese psiquiatra estarán bien invertidos, te lo aseguro. La razón es muy sencilla: vas a mantener la relación con este profesional durante una gran parte de tu vida y es él quién debe conocerte en este sentido para poder tratarte e ir variando la medicación según tus circunstancias, ya que es posible que a lo largo de los años y según estas puedas necesitar antipsicóticos, estabilizadores del ánimo, antidepresivos, somníferos… En todo caso, te recomiendo que tengas paciencia, porque a veces no es fácil ver qué medicación es la adecuada. Pero estate atenta a las pruebas que vayas haciendo, a si hay progresos o no, a si encuentras síntomas negativos… Cuanta más información le puedas dar a tu psiquiatra, mejor podrá medicarte.
    Pero no, Asun, no «acertaron» conmigo como dices. En mi historia hay muchos fallos de por medio e incluso tuve que cambiar de psiquiatra después de llevar veintiocho años (¡veintiocho!) con él, porque tuvo un fallo tan garrafal de diagnóstico que acabé en un ingreso hospitalario por su falta de visión.
    Por último, quiero comentarte que eso que dices de que «lo llevo genial» es más o menos verdad, pero no porque no me pasen cosas y mi enfermedad sea una balsa de aceite. En ese sentido, yo soy como tú, Asun, y estoy sometido a los mismos vaivenes. Esta enfermedad es puñetera, muy puñetera y hay que estar al loro con ella mañana, tarde y noche. Pero no estoy dispuesto a que me amargue la vida. De hecho, el título de este blog: «Yo soy bipolar» no me gusta (lo que pasa es que es llamativo y por eso lo puse), pero yo en realidad NO SOY bipolar, sino que TENGO un trastorno bipolar. No es lo mismo SUFRIR un trastorno que SER un trastorno y, desde luego, yo no soy un trastorno ambulante, faltaría más. Bromas aparte, no estoy dispuesto a que la enfermedad se apodere de mí y me suplante. Somos mucho más, Asun. Nuestra vida es muy importante y tenemos tantas cosas por hacer (tú incluso más que yo, porque eres más joven), que no estoy dispuesto a entregarle mi existencia a la autocompasión. Valemos un montón y somos unas personas estupendas, tanto que ni esta cosa puede ni podrá nunca con nosotros.
    Ánimo, Asun. Un beso muy, muy, fuerte.

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